Desde niños, nos educan - a veces con excesivo celo -, para formar parte de una sociedad competiva, en la que muchas veces el codazo y tente tieso es la norma más habitual. Es tan secillo como observar a los chavales en sus juegos o en su quehacer diario para llegar a la conclusion de que lo de ir con la espada - en este caso y por fortuna, de madera- en la boca, es un ya un hábito normalizado. Cuántas veces hemos oído de críos aquello de si te pega un compañero en el cole, primero se la devuelves, y luego le preguntas.
Ya en la edad adulta, esa predisposicion al enfrentamiento con tu vecino, compañer@, colega, etc, no hace sino sacar a flote una falta de principios sobre todo éticos, y que demuestran la poca capacidad de enfrentarse a las dificultades. El lanzar acusaciones a diestro y siniestro contra todo lo que se mueve a nuestro alrededor, y nos enerva porque no baila al son que le marcamos, demuestra que no sabemos dominar nuestros, no ya sentimientos, sino nuestras reacciones. Hay cargos públicos en los que tal como un boxeador, hay que ser un buen fajador, y esperar tu ocasión sin lanzar puños al aire. Esto no produce nada más que desgaste... y mala imagen.
Si quieres que te respeten, respeta.
3 comentarios:
muy sutil el artículo
Os creeis que Larque y Bolea entenderán este mensaje...mira que son muy cortos.
Siguiendo el simil boxístico deciros que de vez en cuando un golpe claro el mentón marca distancias y hace que te respete el contrario... o no?
el desgaste que llevan los Larque, Bolea y compañia, no es por lo que han trabajado en el ayuntamineto que a la vista está, sino por los golpes al aire sin sentido contra todo y todos. Mas que maneras de gobernar son manerazas.
cada día me gusta más leeros. sois la única oposición
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